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Wicked problems o problemas perversos: ¿te atreves?

El mundo es un lugar complejo. Todos sabemos que el mundo ideal, ese que en su día imaginó John Lennon, no existe; también sabemos que las utopías nos sirven, como dijo Eduardo Galeano, para seguir caminando.

En este entorno, un emprendedor social es ese que decide avanzar a pesar de todo, aportar su grano de arena, sabiendo que no cambiará el mundo, pero mejorará un trocito.

Y es que los problemas a los que nos enfrentamos son complejos, no tienen una única causa, sino muchas entrelazadas; no hay una única solución, porque incluso esa que sobre papel suena bien, en su ejecución es otro enjambre de condicionantes.

Es lo que Rittel, profesor de diseño y planificación de Berkeley, definió allá por 1973 como Problemas Perversos (0 Wicked Problems, en inglés, que no sé porqué pero me suena más “aventurero”).

A diferencia de los Problemas “Domesticables”, que están bien definidos y tienen una solución técnica definitiva, los Problemas Perversos tienen muchas interpretaciones y no tienen una única solución, lo que hace que no exista una solución correcta o incorrecta, sino mejor o peor.

Mientras que las soluciones a los Domesticables pueden funcionar o no, pero pueden pivotar hasta encontrarse la que funciona, los Perversos tienen limitadas las oportunidades, puesto que los elementos en juego son mucho más sensibles.

Y como nunca se llega a una solución permanente que satisfaga al 100%, los Problemas Perversos siempre están envueltos de polémica.

Por eso, a la hora de afrontar un problema social, es importante entender la complejidad de su entorno. Aceptar que no podemos llegar como salvadores y solucionarlo: hace falta mucha humildad para huir de visiones simplistas, entender muy bien las necesidades del entorno donde queremos actuar y contemplar todas las opciones, incluso las que parezcan más irrealizables.

Dentro de esta complejidad, y desde una visión emprendedora, hay diferentes pasos y/o actitudes necesarias para actuar frente a Problemas Perversos y generar impacto positivo:

– entender el problema desde una visión macro, pero también micro:conocer la magnitud del problema, reconocer que estamos ante un Problema Perverso, para desglosarlo en partes lo más pequeñas y abarcables posibles, para así poder decidir en qué área vamos a incidir.

– ser humildes pero también optimistas: saber que incluso ese pequeño eslabón en el que decidamos actuar, sufrirá cambios; y que difícilmente acabaremos con el problema en si. Pero también hay que ser optimistas y saber que, igual que los Problemas Perversos los son porque las consecuencias negativas de un eslabón afecta al siguiente, también un impacto positivo en una parte, incide positivamente en los siguientes.

– involucrar a los grupos de interés: dialogar con los stakeholders, desarrollar juntos diferentes escenarios, generar ideas en equipo que lleven a soluciones creativas. Y ser conscientes de que los grupos de interés no son sólo los beneficiarios de la solución, sino también otros agentes que estén actuando sobre el problema; o el consumidor al que vas a dirigir tu servicio o producto; o el proveedor con el que vas a trabajar.

– actualizar constantemente el DAFO: el entorno es cambiante y, por tanto, los Problemas Perversos mutan constantemente (y eso es lo que los hace, precisamente, perversos). Cambios geopolíticos, crisis económicas, subida del precio de las materias primas… Según en qué ámbito actúes, hay varios elementos que pueden hacerte cambiar el foco del problema. Así que no pierdas de visto la A de tu DAFO, porque pueden surgir amenazas en cualquier momento (lo bueno es que también, de vez en cuando, surgen oportunidades).

– ofrecer soluciones fáciles de entender, escalables y replicables: explica bien tu solución, para que más gente la adquiera. Haz que tu proyecto crezca, porque cuanto más grande sea, mayor será el impacto. Y alégrate si surgen más proyectos como el tuyo, porque un Problema Perverso requiere de mucha gente interviniendo.

– ser sostenible económicamente: el punto anterior no será posible si no eres rentable. Así que no pierdas de vista tu estrategia, no olvides tu modelo de negocio. No busques avanzar demasiado rápido a costa de incrementar costes y reducir beneficios. Porque estos beneficios serán los que permitirán seguir creciendo.

– perseverar: no desesperes, mantente firme, incluso cuando parezca que tu impacto es irrisorio, cuando ves cambiar el entorno y el problema muta y adopta nuevas formas. Vas por el buen camino, sólo que estás frente a un Problema Perverso, recuérdalo.

Por eso, porque la mayoría de problemas sociales son Wicked Problems, necesitamos muchos emprendedores sociales dispuestos a definir soluciones, aún sabiendo que el camino es largo.

Necesitamos emprendedores humildes, que no quieran obtener medallas sino aportar su grano de arena.

Emprendedores resilientes, capaces de aguantar los cambios del entorno y ver cómo el objetivo último nunca se alcanza; pero con optimismo suficiente para saber que cada paso que se da, nos acerca un poco más (como decía Teresa de Calcuta, “estos son mis 15, ¿dónde están los tuyos?”).

Emprendedores con capacidad de diálogo, de escuchar activamente, de entender diferentes posturas. Y con muchas capacidad de trabajar en equipos multidisciplinares.

Emprendedores con conocimiento de empresa para hacer crecer un proyecto y generar beneficios, conscientes de que esto aumentará el impacto. Con capacidad para enseñar a otros emprendedores cómo hacerlo, de compartir con ellos el éxito y de colaborar para seguir creciendo.

¿Eres tú uno de ellos? ¿Te atreves a enfrentarte a un Problema Perverso? (si lo prefieres, puedes llamar Wicked Problem, que suena más épico, aunque es la misma realidad ;p).