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La TO-DO list que sí cumplirás: objetivos de dentro hacia fuera.

Septiembre de nuevo. El mes de las buenas intenciones, de los planes. Ese mes en que dibujamos mentalmente nuestro mejor yo: ese que se esfuerza, que trabaja duro, que mantiene buenos hábitos, que aprende y avanza.

¿Qué será que nos hace ir perdiendo fuelle, ir soltando las ganas, para llegar a navidades tan bajos de fuerzas que en enero tenemos que volver a hacer la lista?

Puede que las intenciones que hoy tienes no sean tuyas, que las hayas cogido prestadas. Puede. Que no te las creas ni cuando las apuntas, que quisieras que fueran de verdad, pero no vibran por dentro.

Te propongo cambiar el chip, empezar el curso con otro enfoque, que sea más de dentro hacia fuera y no al revés, que te retes a ti y no a tus posesiones, tu cuerpo, tu cargo, tus likes, tu entorno.

Busca tu propósito

Define un propósito, algo que te preocupes, que te inquiete. Ese pequeño gesto que puedes aportar para mejorar tu entorno. Hace falta, todos hacemos falta, porque hay mucho por hacer. Pero es que además, te hará sentir mejor: según el International Journal of Psychology, mejora la autoestima, reduce el estrés, aporta felicidad e incluso ayuda a la presión arterial. ¿Necesitas más motivos?

Evalúa, investiga y pregunta qué puedes aportar tú: tiempo, conocimientos, divulgación… Algo, seguro que algo puedes aportarle. Desde tu empresa, desde tu entorno cercano, busca desde dónde puedes aportar: si puede ser un poco desde cada lugar, mejor que mejor, pues un propósito se lleva dentro, no es intermitente, sino coherente, muy coherente si es de verdad.

Desaprende algo cada día

Cuestiona lo que sabes y, sobretodo, los procesos que usas, de forma casi inconsciente, para aprender. Deshaz caminos y vuelve a andarlos desde otros atajos o vías más largas: verás que encuentras nuevos paisajes. Fíjate las rutas que otros marcan, síguelas, compara y sacar una nueva.

Desafíate y aprende aquello para lo que “no sirves”

Practica la mentalidad de crecimiento. No te permitas decir que no vales para algo. Añade siempre un “todavía” al lado de “no sé hacerlo”. Rétate a aprender aquello que te gustaría saber hacer pero nunca te has permitido aprender, boicoteándote hasta el punto de decirte que no sirves para ello.

Aplica el punto anterior y prueba otras maneras de aprenderlo.

No tienes porque llegar a ser un experto en la materia, pero sí romper las barreras que te autoimpones (no te preocupes, no eres sólo tú, todos lo hacemos).

Desarrolla tu “Pi”

Esta segunda base es la que da el matiz diferenciador a la primera, la que más nos hace crecer. Es lo que Pilar Jericó denomina Curriculum B.

Desbloquea tu creatividad

Eres creativo, aunque no lo creas. Pero tal vez lo has acallado durante demasiado tiempo. Porque ya habrás oído aquello de que todos nacemos creativos. Pero también sabemos que el sistema en el que crecemos, a menudo anula esta capacidad.

No confundas creatividad con arte, no tienen porque ir de la mano. Creatividad es cambiar el ángulo, relacionar ideas de manera diferente. Lo otro es técnica y aplicación de esa creatividad a un campo concreto.

Prueba con un libro de Keri Smith, por ejemplo: desde el “Rompe este diario” (“Wreck this Journal”) a “El Mundo Imaginario de”. O con otro más enfocado a la empresa, como el “Marketing Lateral” de Kotler y Trías de Bes. O léete a De Bono, padre de la teoría creativa, para entender lo que es el Pensamiento Lateral.

Practica la escucha activa

Aprende a escuchar. No a oír, sino a escuchar con el corazón abierto, es decir, con ganas de entender y aprender. Conocer la visión del otro, lo que quiere comunicar, lo que nos está intentando decir, te ayudará a conectar mejor y a aportar más riqueza a la conversación. Y, además, es el primero paso hacia la empatía, tan necesaria para todo (y tan útil para el punto 1).

Piensa que mostramos más por lo que escuchamos que por lo que decimos.

Foto de Jon Tyson en Unsplash

Se trata, en definitiva, de aprender desde la humildad. Y esto requiere valentía: para aceptar lo que no sabes, para deshacer caminos, para retarte a aprender aquello que no es fácil (recuerda que para saber que estás aprendiendo, “tiene que doler”, como comentaba Jose Carnero en la charla que tuvimos).

Propósito, empatía, humildad y retos alcanzables pero que cuesten un poco, para sentir que te lo has currado, que no era fácil llegar.

Para que en enero no tengas que hacer una lista nueva, sino llevar la de septiembre más allá, para continuar retándote y aprendiendo.

¿Probamos?

Feliz vuelta al cole.