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Logos en peligro de extinción

La iniciativa que inspiró a Lacoste: de invitado a anfitrión.

La última gran campaña de la que todo el mundo habla es la que ha lanzado Lacoste a favor de animales en peligros de extinción: el cocodrilo cede su espacio a las otras especies que, convertidas en icono e imitando el color verde, gozarán de unos días de protagonismo en el pecho de quien compre las camisetas.

Tantas unidades como animales queden de cada especie. Es decir, pocas. Muy pocas. Demasiado pocas. Tan pocas que se hace imprescindible actuar. Tan pocas que cada camiseta tendrá un precio lo suficientemente alto y será tan difícil de conseguir que probablemente ni tú ni yo las podamos adquirir. Tan pocas unidades que lo importante será la repercusión de la campaña, que afortunadamente ya está consiguiendo.

El logo, creado en 1927 por Robert George, ha pasado por etapas en que el cocodrilo predominaba todo el lado izquierdo, a otras (2002) en que se dio más importancia a la tipografía que al icono. Pero el animalillo ha estado siempre ahí.

Hoy, cuando se tiende al debranding, a dar el protagonismo al consumidor, cuando los logos se mantienen en segundo plano, discretamente, sin llamar la atención, Lacoste sigue la tendencia; pero en vez de apelar al ego del consumidor, conecta con sus valores.

Save your logo

En realidad, existe una iniciativa parecida, desde hace años, llamada Saveyour logo. Se proponen salvar especies en extinción y como estrategia de fundraising, acuden a esas marcas que tienen en su logotipo el animal en cuestión.

En defensa del cocodrilo, caimán o aligator, Lacoste siempre ha estado ahí, apoyando las causas que la ONG tenía abiertas. Otra marca, Maaf, actúa para los delfines y Val d’Isère, para el águila.

Ahora, Lacoste ha decidido dejar el papel de invitado y hacer de anfitrión: abrir su casa y dejar un espacio a las especies más afectadas, independientemente de que luzcan o no en algún logo cuyo dueño apoye la causa.

 

El cocodrilo como embajador de todas las especies en peligro de extinción.

Una iniciativa interesante -que no interesada, aunque tampoco desinteresada, para qué nos vamos a engañar. Una campaña valiente, que sin llegar a ser heroica, cede la imagen — para ganar posicionamiento.

Una acción generosa con resultado win-win; como suele pasar cuando uno es generoso.