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Sí, sí, es a ti.

Si un proyecto beneficia, dale las gracias. Porque también te beneficia a ti.

Una marca que se compromete a donar un porcentaje de los beneficios para una especie en extinción; otra que planta un árbol por cada venta. Unas chaquetas hechas con plásticos recuperados del mar. Otra que usa material de procedencia vegetal para simular cuero. Una línea de bañadores que usan un tejido sin petróleo. Y otra que sólo usa materiales naturales cultivados ecológicamente.

Cada uno lo explica a su manera y declina su propio propósito. Con algunos conectas, con otros no tanto. De algunos te gusta su diseño, de otros nada.

Pero todos, todos, piensan en ti.

Puede que no vayas a ser quien luzca esa chaqueta. Puede que no seas quien conduzca ese coche eléctrico.

Pero sí serás quien – con suerte y si hay mucha gente que sí conecta con el propósito- pueda vivir un poco mejor en este planeta.

Muchos proyectos de Innovación social, tienen un cliente (el que compra) y un beneficiario (al que se impacta).

Pero normalmente, cuando hablamos de Impacto Medioambiental, el cliente y el beneficiario suele ser el mismo. O los clientes son unos pocos, mientras que beneficiarios somos todos. Al menos, todos los que habitamos el planeta Tierra 🙂

Afortunadamente, la Generación Z va entendiendo que el consumo, o es responsable, o no es. Tal vez lo hagan por inercia, quizá sólo por repetir hábitos que han vivido desde pequeños. No importa el origen. Lo importante es el objetivo. Y este debería ser reducir la huella en el medio ambiente, consumir menos recursos, reciclar, upciclar, usar materiales que lo permitan, favorecer la economía circular, concienciar, explicar y buscar la eficiencia energética en todos los elementos que podamos de la cadena de valor.

Por eso, si vas a emprender, hazlo con cabeza y con mucho corazón. Hazlo generando el menor impacto negativo posible y compensando el daño que no puedas evitar.

Intenta que no sea un alivio si un día dejas de existir: piensa muy bien qué vas a ofrecer, qué vas a aportar a la sociedad y qué puede pasar si en un futuro tu proyecto desaparece: ¿el entorno se aliviará o se apenará?

Puedes actuar desde la responsabilidad, “simplemente” minimizando tu impacto negativo.

O ir incluso más allá y actuar desde la ilusión, desde la proactividad, para generar impacto positivo.

Del que se echa de menos cuando no está. Del que deja un vacío.

¿Cuál eliges?