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Think before you pink

Unos nuggets de pollo que tienen todo tipo de sustancias cancerígenas, presentado en un envase en rosa.

Un yogur que contiene una hormona que provoca cáncer, en un envase con lazo rosa.

Pintalabios, maquillaje y cremas hidratantes con componentes tóxicos, que se visten de rosa para conectar con sus consumidoras potenciales.

Un coche que emite sustancia cancerígenas, pero desde una carrocería rosa.

Y así, un sinfín de productos que usan el lazo rosa, prometiendo colaborar con ello a la investigación para el cáncer el mama.

Sólo que, en muchos casos:

– el mismo producto contiene sustancias que pueden provocar cáncer de mama.

– la donación está pactada de antemano, de modo que da igual la cantidad de unidades que se lleguen a vender.

Incoherencias que ocurren cuando las marcas se suman a causas que están de moda, que preocupan a sus consumidores, pero con las que no están realmente alineadas desde el propósito.

Think Before You Pink quiere concienciar sobre la importancia de informarse bien acerca del producto con lazo rosa antes de comprarlo.

Concienciar de la composición del producto pero también acerca del destino del dinero recaudado. Para evitar que algunas marcas practiquen el pinkwashing. Y garantizar que, aquellas que realmente colaboran con la causa, sean reconocidas y puedan cumplir su cometido.

No basta con un lazo rosa

Sin embargo, a estas alturas, ya no es suficiente con un lazo rosa. De hecho, empieza a no valer un lazo rosa. Son muchas las voces que piden que se deje de dulcificar el cáncer de mama, llegando incluso a infantilizar la enfermedad con pañuelos rosas. Porque el cáncer no es rosa. Luchar contra un cáncer de mama tampoco lo es. Y no lo digo yo: lo dicen tantas y tantas mujeres que lo han sufrido.

Y después de leer tantas reflexiones de quienes realmente han tenido que enfrentarse a la enfermedad, pienso que tienen todo el derecho a decir bien alto que el cáncer no es rosa. Dicen en Mugronets que el cáncer es, más bien, color caca. Y podrá parece menos bonito, menos positivo. Pero precisamente la mujer que tiene cáncer saca el positivismo de muchos otros lugares, de debajo de las piedras, si hace falta, pero no de un color demasiado asociado a la niñez, a la delicadeza.

Y comparto en voz alta la reflexión de si no será que, al final, el rosa es para las marcas que llenan sus logos de rosa (queda mejor el rosa que el marrón, no me lo negaréis) y tal vez sea también para quienes vemos la enfermedad desde cerca pero, admitámoslo, desde fuera. Con toda la buena intención por parte de todos, pero tal vez con cierta falta de coherencia.

Porque no sirve de nada ponernos un lazo rosa si luego se aparta la vista al ver un pecho mastectomizado. Si una mujer con pañuelo es vista de repente sólo como enferma, como si sus aspiraciones, sueños, desaparecieran. Si, a pesar de ser una enfermedad desgraciadamente cada vez más habitual, aún no sabemos qué decir cuando a alguien cercano le dan el diagnóstico. Si todavía a veces se habla de “una larga enfermedad” en vez de llamarlo cáncer.

Es cosa de todos, todos los días

Hoy aprovecharemos para concienciar y pedir más inversión en investigación, lo cual está genial. Pero hay que recordar que se diagnostican 44 nuevos casos cada día. Todos los días, 44. No sólo hoy, sino también cada uno de los otros 364 días. Suficientes como para que todos, desde nuestros diferentes roles y situaciones, combatamos también esta enfermedad todos los días del año.

A ti, consumidor: Think Pink todos los días. Elige bien qué consumes. Escoge marcas que de verdad apuesten por eliminar cualquier sustancia cancerígena de sus productos.

Para ti, marca: Think Before You Pink. No juegues con algo tan serio. Apuesta de verdad por acabar con esta lacra. Comprométete de verdad. Y si eres de las que ya lo hacen, gracias, mil gracias por sumar.

Y para todas las mujeres que están luchando contra esta enfermedad, toda la fuerza del mundo. Intentaremos, todos los que estamos cerca vuestro, ir aprendiendo a hacerlo mejor.