TOP
Opinión

Hambre y obesidad, dos caras de la misma moneda

Neus Portas

Fundadora y Editora de Actitud Emprendedora

Esta semana, en la Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre y la Malnutrición, se ha hecho evidente que estamos lejos de conseguir el ODS2. Y va a ser difícil alcanzar el resto de la agenda si no somos capaces de cumplir el más básico, el acceso a la alimentación.

 

Lo paradógico de la situación es que, a la vez que aumenta el número de personas con hambre crónica, aumenta también el número de personas con obesidad. Y no, no depende de la riqueza del país sino que la obesidad se da, sobretodo, entre las clases más vulnerables de todos los países, porque hemos llegado al absurdo de que una hamburguesa de un establecimiento de comida rápida sea más barata que una pieza de fruta.

 

Tiramos comida porque nos parece fea o porque se nos estropea, los bienes básicos como la harina o el maíz cotizan al alza en el macabro mercado de las materias primas y algunos gobiernos usan la ayuda humanitaria como moneda de cambio. Además, el cambio climático está provocando migraciones forzadas por las catástrofes ambientales y por la sequía.

 

De lo más local a lo más global, en algo estamos fallando cuando, a pesar de haber suficiente comida en el planeta para alimentar a toda la población, todavía hay 821 millones de personas subalimentadas. Será muy difícil avanzar en la agenda del Desarrollo Sostenible si no somos capaces de solucionar algo tan básico como el acceso a la nutrición que es, en definitiva, la puerta de entrada a la dignidad.